Carisolio, Maximito, Macho “Permíteme relatar tu historia que es nuestra historia”
Más allá de Pichilemu, más allá de Cahuil y aún más allá de La Villa, en un recóndito lugar escondido detrás de esa interminable laguna se inicia tu historia un día 11 de julio hace casi 96 años.
Como miembro de tu numerosa familia te acosaron responsabilidades de adulto, aun siendo muy pequeño tus incansables “ojotas” entrometidas en campos de quínoa, trigales y las salinas del lugar, no daban tregua y como una vez mencioné, esas ojotas nunca conocieron un camino o un sendero que te acercaran a una escuela.
Un día, un buen día o quizás un mal día, todo depende de quien se acuerde de esos tiempos, esas ojotas que cumplían poco más de 10 años fueron reemplazadas por zapatos de la gran ciudad.
¡ Que hermosos fueron tus zapatos nuevos, pero que triste caminar en ellos lejos de tu familia y tu campo, cuanto los extrañaste, cuanto te extrañaron, cuanto marcaron tu vida !
Lo cierto es que creciste en ellos como individuo inquieto y persona hábil, y acompañándote en tu largo andar estos zapatos te llevaron por calles y avenidas de superación.
Muy temprano dejaste ver talentos que te destacaron y que enriquecieron la vida de los que te rodeábamos. Cuanto disfrutamos de tu humor, cuantos te agradecemos tu generosidad y cuantos hubiésemos querido tenerte más cerca pero no se dio.
Sembraste una familia extensa y esa semilla se expandió sobre la tierra. Por supuesto la distancia física y sentimental han dejado sus huellas pero lo cierto es que todas nuestras vidas se han visto entrelazadas por brazos invisibles de buenos sentimientos.
Carisolio, Maximito, Macho, tu historia que es nuestra historia no termina hoy ni mañana, tu historia continúa en nosotros tus hijos, nietos y bisnietos, quienes orgullosos y agradecidos continuaremos escribiéndola para cuando miremos hacia atrás podamos percibir que también hemos avanzado.
Te recordaremos como el pionero de nuestras vidas y te prometemos rescatar lo mejor de ti para proyectarlo en nuestro futuro, en el futuro de nuestros hijos y en el futuro de todos aquellos que quieran seguir escribiendo tu historia que es nuestra historia.
Papá te quiero mucho y muchas gracias a todos ustedes
Carisolio, Maximito, Macho. Máximo de la Cruz Córdova Leiva
Jaime de la Cruz Córdova Osorio, tu hijo